La solución para lograr tus objetivos.

Si bien el tomar la decisión de querer hacer un cambio es lo más importante, tienes que aprender a ordenarte para que así puedas encaminarte y empezar a ver resultados lo antes posible.



Toma la firme decisión:

Todo empieza por acá, no importa si es enero, lunes, tu cumpleaños o vacaciones, algún día tienes que empezar y que mejor que cuando estas decidida(o) a hacerlo. Aprovecha tu momento de firmeza y no lo dejes pasar.

Escribe tus objetivos:

¿Qué quieres lograr? Ten en cuenta que no es lo mismo decir “voy a bajar de peso” que “voy a bajar 3 kilos” así como tampoco es lo mismo decir “voy a hacer ejercicio” que “voy a empezar a correr 5 kilómetros 3 veces por semana hasta poder lograr correr 10 km sin parar”; si no detallas exactamente lo que quieres lograr difícilmente vas a hacerlo ya que se vuelve algo “inmedible”.

Analiza como lograrás tus objetivos:

Una vez que tengas claro que es lo que deseas lograr, debes de tomar decisiones en relación a los cambios que vas tener que hacer en tu rutina para alcanzarlo; por ejemplo: si deseas correr, pues primero tienes que decidir la hora en que lo harás, cuantas veces por semana, si vas a salir sola o acompañada y cuál es la ruta que vas a seguir, una vez que lo tengas claro puedes sentirte lista(o) para empezar. Si vas a correr a primera hora de la mañana, pues deberás comer algo saludable en la noche y acostarte temprano. Sí, te “costará” una semana -a lo mucho- despertar temprano, pero después es increíble como tu cuerpo se acostumbra a la satisfacción de haberlo hecho.

Ordena tu menú:

Tienes que diseñar un menú para toda la semana, es importante que puedas organizar una dieta balanceada y sobre todo variada. Haz un cuadro con todos los días de la semana y empieza a colocar lo que vas a comer, por ejemplo: Lunes, tostadas de pan de semillas con queso fresco, jugo de papaya y manzana picada al horno con canela; de almuerzo, pollo al horno con espinacas salteadas y arroz integral, etc… así toda la semana, sin repetir y sobre todo balanceando bien los nutrientes.

Haz una lista de compras:

Ahora, con tu menú hecho, es súper fácil hacer la lista de lo que necesitas comprar, desglósalo todo de tal forma que no te falten ingredientes. Puedes comprar algo más, como por ejemplo yogurt natural, pecanas o fresas por si te da hambre a mitad del día.

Aprende a ser flexible:

Si no pudiste correr en la mañana no te desanimes, busca un momento en la tarde para hacerlo, pero eso sí, al día siguiente cíñete nuevamente a tu rutina. Si te invitaron a un almuerzo y no pudiste comer lo que tenías pensado, no es el fin del mundo, disfruta tranquila (o) y una vez que regreses a casa te cambias nuevamente el chip y sigues con tus objetivos bien claros, al fin y al cabo ya estas organizadísima(o).

Paciencia:

No esperes ver cambios de un día para otro. El cuerpo se toma su tiempo en organizarse y adaptarse al nuevo estilo de vida. Evita todo pensamiento radical, eso de “todo o nada” no sirve. Ya probaste “de todo” es momento de que entiendas que la única forma de lograr tus objetivos es haciendo pequeños cambios pero seguros y a medida que te vayas acostumbrando a ellos, vas incorporando nuevos retos. La solución está en ti, nadie puede lograr por ti lo que buscas, toma la decisión de una vez, ya que cuanto antes lo hagas más rápido disfrutarás de los beneficios.

La solución está en ti, nadie puede lograr por ti lo que buscas, toma la decisión de una vez ya que cuanto antes lo hagas, mas rápido disfrutarás de los beneficios.